Cruzo esas puertas corredizas, cojo el ascensor y subo hasta la 2ª planta.
Por el camino iba mentalizandome de lo que me encontraría, de las situaciones que vería y tendría que aguantar para no derrumbarme.
Antes de salir del ascensor me pasaban miles de cosas por la cabeza... ¿Por qué existe algo así? Eso que te va matando por dentro, duele y además pasa muy lentamente, eso que se produce en tu cuerpo, le da igual la edad, la vida que tengas.. Aparece para arruinar la mayoría de vidas.
Ya estoy aquí, estoy dentro y observo pero me sorprendo, tan pequeños, con lo que tienen y esa gran sonrisa en sus caras, jugando con sus juguetes, corriendo y saltando como si nada.
Me acerco a un grupo de niños que estaban jugando a cochecitos, me siento en el suelo con ellos , me observan, soy una extraña para ellos es normal, pero me dicen si me apunto a jugar y me sonríen, como decir no a una cosita tan pequeña y que expresa tanto.
Después, una niña se me acerca y me pregunta si puedo maquillar a ella y a sus amigas, que estaban preparando una fiesta de princesas y necesitaban ayuda, no dudé ni un instante en maquillarlas y ponerles más guapas de lo que lo eran ya.
Suspiro, me siento y pienso.
Lo primero que me viene a la cabeza es que deberíamos aprender, muchas veces la mayoría de personas, que tenemos suerte de estar bien, tener lo que necesitamos para vivir, que no deberíamos pedir mas, tendríamos que conformarnos, porque no nos hemos parado ni un minuto a pensar como vive otra gente, aquella que vive en condiciones pésimas, que no tienen oportunidad o que luchan por su vida.
Ver que desde pequeños luchan por una enfermedad que a algunos no les dejará vivir un futuro, ni conseguir sus metas y sueños, hacen como si nada disfrutan del tiempo sin pensar en que vendrá o ponerse a rechistar.
Que por culpa de las cosas por las cuales tienen que pasar para quitarse eso que llevan dentro, les haga caer el pelo, e ir desvaneciéndose con el tiempo, porque no dejan ni que el cáncer les sobrepase.
Estas cosas me hacen recapacitar, que disfrutemos y que agradezcamos lo que tenemos porque nunca sabes cuando te vendrá algo malo, con lo que tendrás que tomar decisiones y aguantar con todo lo que venga, hay que aprender muchas cosas, demasiadas, muchos no entenderán esto, pero solo hay que verlo y pensar, nada más.
Hora de marcharse, un día inolvidable, de esos que marcan y sabes que siempre lo tendrás presente, nunca se olvidan esas sonrisas, esas personas que siguen siendo preciosas
a pesar de su aspecto y que la fuerza interior que sacan,
es increíblemente espectacular.
